El jamón serrano proviene de cerdos blancos o no ibéricos criados de forma industrial, en consecuencia más barato y menos sabroso que los cerdos ibéricos criados en libertad y alimentados con aporte suplementario de bellotas que les da este gusto tan particular del cerdo ibérico.
La fluidez de la grasa: el jamón ibérico tiene que tener siempre un aspecto menos seco y mucho más brillante que el serrano.
El jamón ibérico es más pequeño que el jamón serrano, su forma es más estilizada y el hueso es más largo y fino. La pezuña negra sólo constituye generalmente un signo distintivo pero no exclusivo.